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Foro promovido por el IICA y SiGET analiza tres experiencias de desarrollo rural territorial del norte de Honduras, Guatemala y El Salvador. El desarrollo rural territorial se puede impulsar desde una organización no gubernamental, un municipio o un proceso regional, así lo demuestran tres procesos del norte de Centroamérica que comparten la promoción del empoderamiento y la participación multisectorial, aunada a estrategias propias para la gestión del desarrollo. Las experiencias del Valle Sensenti en Honduras, del municipio de Zacatecoluca en El Salvador, y de la Región Chortí en Guatemala se analizaron en el foro técnico “Aprendizajes de procesos territoriales impulsados en el norte de Centroamérica”, promovido por el Instituto Interamericano de Cooperación para la Agricultura (IICA) y las redes y entidades socias del Sistema de Gestión Estratégica para el Desarrollo Territorial y la Agricultura Familiar (SiGET). “Estas experiencias comparten soluciones innovadoras de desarrollo. Con este intercambio brindamos la oportunidad de mejorar las capacidades para el desarrollo rural territorial”, indicó Byron Miranda, especialista principal, Inclusión en la Agricultura y los Territorios Rurales del IICA, durante la inauguración del foro.

Las epidemias causadas por virus emergentes presentes en algunos cultivos son un fenómeno reciente en varios países, incluido Costa Rica. En 2012 se detectó la presencia de este virus, que se ha propagado por todo el Valle Central y es causante de fuertes pérdidas económicas en el cultivo del tomate. Es natural que los cultivos presenten enfermedades ocasionadas por virus y que en muchos casos incluso convivan con estos microorganismos. En las últimas décadas se han propagado virus a nivel mundial que causan serios daños a la producción de frutas, verduras y granos, entre estos el tomate, con repercusiones económicas para agricultores y consumidores. Esa es la situación que está ocurriendo ante la llegada del virus de la cuchara o virus del rizado amarillo del tomate (Tomato yellow leaf curl virus,TYLCV), que produce mucho daño a los cultivos, debido a que las plantas no se desarrollan de forma adecuada. El TYLCV es transmitido por un vector, la mosca blanca o palomilla (Bemisia tabaci), un pequeño insecto que no es originario de Costa Rica y muy efectivo en la propagación del virus.

Transferencia efectiva de conocimiento, mejores prácticas e innovación agrícola podrían aumentar la productividad de las Américas para alimentar a la creciente población mundial. Las Américas, incluida América Latina, tienen un enorme potencial para aumentar la productividad agrícola necesaria para alimentar al mundo, así lo expresaron las autoridades del Instituto Interamericano de Cooperación para la Agricultura (IICA) durante su rendición de cuentas en Ottawa, Canadá. "Un cambio de paradigma: la productividad agrícola para el crecimiento económico en las Américas", fue el eje del Seminario Anual de Rendición de Cuentas organizado recientemente por la Representación del IICA en Canadá. El gran potencial de las Américas como productor de alimentos se debe a la disponibilidad de tierra cultivable, agua dulce y capital natural, pero se enfrenta al desafío de alimentar a una población creciente, para lo cual necesita mejorar significativamente sus índices de producción. América del Norte y del Sur han sido durante décadas productores netos de alimentos, tanto para sus países como para Europa Occidental, Asia, Oriente Medio y África.