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El Catie, en Turrialba, alberga una colección de 1,235 variedades de cacao y desarrolla variantes hibridas más resistentes a las enfermedades. El futuro del chocolate del mundo podría estar en las manos de un pequeño grupo de costarricenses de Turrilaba. Es ahí donde los expertos del “Programa de Mejoramiento Genético del Cacao” del Centro Agronómico Tropical de Investigación y Enseñanza (Catie) trabajan todos los días para preservar una de las tentaciones más gustadas de la humanidad. Desde hace más de 30 años el programa se ha enfocado en crear variedades de cacao genéticamente mejoradas para hacerlas más resistentes al ambiente y así mejorar la calidad de los productores. Sin embargo, el avance de enfermedades como la monialisis -una de las principales amenazas del cacao en el mundo- han puesto al Catie como una de las puntas de lanza en los esfuerzos de los expertos por preservar la industria y conservar el cultivo. El Programa, dirigido por el doctor Wilbert Phillips-Mora, se creó precisamente luego de que la monialisis se esparciera por Costa Rica y acabara prácticamente con esa industria en el país.