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La reunión anual de Alianza mundial por el Suelo (AMS) se centra en los “suelos negros” y en el intercambio de información. Abordar el desafío de la contaminación de los suelos, debida esencialmente a la actividad humana que deja un exceso de productos químicos en los suelos utilizados para producir alimentos, ha centrado la 5ª Asamblea Plenaria de la Alianza mundial por el Suelo (AMS), celebrada esta semana en la sede de la FAO. El exceso de nitrógeno y metales pesados como arsénico, cadmio, plomo y mercurio pueden perjudicar el metabolismo de las plantas y reducir la productividad de los cultivos, llegando a poner en peligro las tierras cultivables. Cuando entran en la cadena alimentaria, estos contaminantes representan también riesgos para la seguridad alimentaria, los recursos hídricos, los medios de vida rurales y la salud humana. “La contaminación de los suelos es un problema emergente, pero, debido a que se presenta en tantas formas diferentes, la única manera en que podemos reducir las lagunas de conocimiento y promover una gestión sostenible del suelo es intensificar la colaboración mundial y conseguir evidencias científicas fiables”, apuntó Ronald Vargas, experto en suelos de la FAO y Secretario de la AMS.

Foro promovido por el IICA y SiGET analiza tres experiencias de desarrollo rural territorial del norte de Honduras, Guatemala y El Salvador. El desarrollo rural territorial se puede impulsar desde una organización no gubernamental, un municipio o un proceso regional, así lo demuestran tres procesos del norte de Centroamérica que comparten la promoción del empoderamiento y la participación multisectorial, aunada a estrategias propias para la gestión del desarrollo. Las experiencias del Valle Sensenti en Honduras, del municipio de Zacatecoluca en El Salvador, y de la Región Chortí en Guatemala se analizaron en el foro técnico “Aprendizajes de procesos territoriales impulsados en el norte de Centroamérica”, promovido por el Instituto Interamericano de Cooperación para la Agricultura (IICA) y las redes y entidades socias del Sistema de Gestión Estratégica para el Desarrollo Territorial y la Agricultura Familiar (SiGET). “Estas experiencias comparten soluciones innovadoras de desarrollo. Con este intercambio brindamos la oportunidad de mejorar las capacidades para el desarrollo rural territorial”, indicó Byron Miranda, especialista principal, Inclusión en la Agricultura y los Territorios Rurales del IICA, durante la inauguración del foro.

Las epidemias causadas por virus emergentes presentes en algunos cultivos son un fenómeno reciente en varios países, incluido Costa Rica. En 2012 se detectó la presencia de este virus, que se ha propagado por todo el Valle Central y es causante de fuertes pérdidas económicas en el cultivo del tomate. Es natural que los cultivos presenten enfermedades ocasionadas por virus y que en muchos casos incluso convivan con estos microorganismos. En las últimas décadas se han propagado virus a nivel mundial que causan serios daños a la producción de frutas, verduras y granos, entre estos el tomate, con repercusiones económicas para agricultores y consumidores. Esa es la situación que está ocurriendo ante la llegada del virus de la cuchara o virus del rizado amarillo del tomate (Tomato yellow leaf curl virus,TYLCV), que produce mucho daño a los cultivos, debido a que las plantas no se desarrollan de forma adecuada. El TYLCV es transmitido por un vector, la mosca blanca o palomilla (Bemisia tabaci), un pequeño insecto que no es originario de Costa Rica y muy efectivo en la propagación del virus.