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Durante 2017 realizarán un ciclo de foros técnicos, virtuales y gratuitos, para difundir buenas prácticas y lecciones aprendidas tras la implementación de la tecnología en América Latina y el Caribe. Lograr una agricultura baja en carbono, realizar una gestión sustentable de los residuos orgánicos agrícolas y urbanos, fertilizar cultivos y mejorar los suelos, proteger el agua y generar energía es posible con la implementación de una única tecnología: la biodigestión. Con el propósito de promover los múltiples beneficios del uso de biodigestores para la producción de alimentos, el Instituto Interamericano de Cooperación para la Agricultura (IICA) y la Red de Biodigestores para Latino América y el Caribe (RedBioLAC) realizarán el ciclo de foros técnicos “Gestión sustentable de residuos orgánicos agrícolas y urbanos mediante la innovación tecnológica del biodigestor”. El ciclo contempla la realización de siete foros, virtuales y gratuitos, que tendrán lugar aproximadamente cada siete semanas, a partir del 23 de marzo y hasta el 8 de diciembre de 2017. Cada sesión será transmitida en directo a través del sitio web del IICA.

El país que más captura anchoveta a nivel global para producir harina de pescado se reinventa. Perú alberga una de las industrias más grandes del mundo de pesca de una sola especie, la anchoveta, que provee aceite de pescado rico en omega 3 y harina de pescado utilizada en la industria ganadera y de la acuicultura. Hace apenas unos años, este pequeño pez, una especie relacionada con la anchoa, se vio amenazado por la sobreexplotación desmedida y por los cambios recurrentes en las corrientes oceánicas debido a eventos como el fenómeno de El Niño. Hasta 2009, la pescadería de anchoveta peruana era gestionada como un recurso de libre acceso y propiedad común, con una cuota de pesca general impuesta en la región Centro-Norte del país. Esto llevó a las compañías a aumentar la cantidad de barcos e intentar pescar tanto como pudieran durante la temporada, lo que a su vez ejerció una gran presión sobre la población existente.

En un encuentro realizado en la sede central del IICA, se analizó el reto que tienen estos espacios territoriales en Centroamérica, y las oportunidades que ofrecen para dinamizar el desarrollo sostenible. Según datos de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) para el 2050 de los más de 9 000 millones de habitantes que tendrá el mundo, aproximadamente 6 000 millones vivirán en las ciudades buscando mejores oportunidades, acceso a los servicios básicos y una mejor calidad de vida. Este creciente urbanismo agravaría los problemas que ya afrontan hoy las grandes metrópolis como son la inseguridad ciudadana, el caos y embotellamiento vial, la basura y el tratamiento de aguas, la saturación de los servicios públicos, las dificultades para la provisión alimentaria y la informalidad económica, entre otros. Una bocanada de oxígeno para los habitantes serían las ciudades intermedias, que son aquellas que crean puentes de conexión importantes entre zonas rurales y urbanas, siendo para la población rural la oportunidad de acceder a instalaciones básicas y servicios; y encontrar fuentes de empleo.