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La FAO señala el camino para que los sectores agrícolas contribuyan a la adaptación y mitigación y a los Objetivos de Desarrollo Sostenible. Tras la firma del Acuerdo de París sobre el Clima, las estrategias nacionales para cumplir los planes de mitigación y adaptación prometidos sobre las emisiones de carbono, han pasado ahora a tener un papel protagonista. La FAO ha elaborado directrices complementarias a las Directrices PNA de la CMNUCC para "Abordar la agricultura, la silvicultura y la pesca en los Planes Nacionales de Adaptación" con el fin de ayudar a los países en desarrollo a garantizar que la agricultura se incluya en los planes nacionales de adaptación y se haga más adaptativa y resiliente. Servirán para ayudar a los países vulnerables a acceder a la financiación, en particular del Programa de preparación del Fondo Verde para el Clima, al mismo tiempo que promueven una amplia participación en el proceso de toma de decisiones y permiten desarrollar la necesaria capacidad técnica.

Acuerdo busca establecer colaboración técnica y científica en materia de seguridad alimentaria, particularmente en investigación y desarrollo de las cadenas de raíces y tubérculos en un contexto de cambio climático. Dos organismos internacionales especializados en desarrollo agrícola y rural unirán esfuerzos con el Centro Internacional de la Papa (CIP) para aprovechar conjuntamente sus conocimientos y experiencias en diversos temas agrícolas y medioambientales que beneficien a la región de América Latina y el Caribe. Ello será posible gracias al convenio marco suscrito en Lima, Perú, entre el Instituto Interamericano de Cooperación para la Agricultura (IICA) y el Centro Internacional de la Papa (CIP) para el diseño y ejecución de proyectos de cooperación técnica en diversos rubros de investigación y tecnología agrícola. Además, estos dos organismos firmaron una carta de entendimiento con el Instituto de Investigación y Desarrollo Agrícola del Caribe (CARDI), para identificar acciones de cooperación conjunta para el desarrollo del camote.

Virus de la cuchara capaz de producir pérdidas del 100% en cultivos de la fruta. Se ofrece hoja de ruta para atacar el virus.

El virus de la cuchara, transmitido por la mosca blanca, llegó en el 2012 a Costa Rica para quedarse. En los últimos tres años ha afectado agresivamente los cultivos de tomate principalmente en el Valle Central generando importantes pérdidas económicas a los pequeños y medianos agricultores, y encareciendo el producto para los consumidores. La propagación del virus en suelo tico mantiene en alerta a científicos de la Universidad de Costa Rica (UCR), quienes buscan en primer lugar conocer a fondo la enfermedad, identificar los virus que la produce, observar el comportamiento de los vectores y plantear diferentes estrategias para abordar la problemática.